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Pruno cumple Diez Añadas

Corría el año 2008 cuando vio la luz la primera añada de este tinto. Tres años después, con su añada 2011,  se convirtió en uno de los primeros vinos "mediáticos" del señor Parker en España, con esos 94 puntos sobre 100 que le situaron entre los mejores vinos de relación calidad-precio del mercado y que, a mayores, puso en el mapa del consumidor a su bodega, Villacreces, 64 hectáreas que a pesar de colindar con las más grandes (Vega Sicilia, Abadía Retuerta, Arzuaga están a tiro de piedra) aún era una desconocida para el gran público.

Diez añadas después, Pruno mantiene el mismo perfil de vino armónico, gustoso, para todos los públicos, y sobre todo, por debajo de los 12 euros, pero se ha convertido es un valor seguro, asentado, que no defrauda añada tras añada. Es el vino que llevo a mis comidas con amigos, porque sé que va a gustar a todos los niveles. En esta ocasión, caté su añada de Décimo Aniversario en formato mágnum y me gustó especialmente. Este gran formato, con el doble de capacidad que el habitual (un botellón de litro y medio), evoluciona más lentamente que sus hermanos de 75 cl, pero reconozco que no le he dado tiempo. En mi defensa, he de decir que no he echado en falta más meses de botella y que lo disfrutamos un montón, sin encontrarle aristas. Así que no me arrepiento de mi impaciencia. Estaba espectacular, armónico, pero con una frescura excepcional. ¡Larga vida a Pruno! E id guardando el último sábado de junio, que tenemos planazo en Villacreces, en esa cita anual dedicada a Pruno que es uno de los planes enogastronómicos más apetecibles del momento. 

 

Tinto Pruno 2018. B. Villacreces. D.O. Ribera del Duero.

90% Tempranillo, 10% Cabernet Sauvignon

El primer Pruno surge en 2008 con el fin de completar el portfolio de la bodega con un vino para todos los públicos, pero se ha convertido, contra todo pronóstico, en el buque insignia de Villacreces, del grupo Artevino (Orben, Izadi, Vetus). El porqué de su éxito es, al margen de la espectacular repercusión de haber sido apadrinado por Robert Parker, encontrarnos ante un vino disfrutón, bien pulidito, que habla bien de su tierra y a un precio excepcional. Lo hace gracias a la expresión de la uva mayoritaria en la Ribera, la tempranillo, acompañada de un toque de cabernet sauvignon. 

Mis apuntes: Mucha fruta, tanto negra, del estilo de la mora y el arándano,  como roja, en la gama de la frambuesa y grosella. La madera, como es marca de la casa, está muy bien integrada, siendo solo una sensación velada, en forma de ligeros mentoles que acompañan a la fruta, fresca pero bien madurada. Mantiene la tipicidad de Ribera, pero sin pasarse en robustez. Un tinto que se bebe con una facilidad pasmosa y que gustará a todas las "tribus" del vino. 

 

Su momento: Dentro de unos meses estará un poco más redondito, aunque ha nacido para que te bebas la botella sin darte casi ni cuenta desde ya.

 

Con qué me lo tomo: Me atreví a tomarlo en una raclette de quesos  acompañados de embutidos y  2vinagrillos" y le iba genial. El poder del fuego, común al tostado de la barrica propio  de la crianza este tinto y al queso al fundirse, sirve de nexo de unión y hace que combinen magistralmente.

 

Lo que cuesta:

La botella de 75 cl (la normal), cuesta 11,25 euros. El mágnum en lata (que además incluye una visita gratis a Villacreces), cuesta 27,80 euros.

 

La Banda Sonora: Un easy listening de calidad, de esos que gustan tanto a los padres como a los sobrinos y que, si te fijas, en él no se ha dado puntada sin hilo. Un Moby de su Porcelaine, vamos.