Qué es un Rosado Lágrima... 

A lo mejor en alguna de las etiquetas de los rosados que habéis bebido últimamente habéis leído "rosado lágrima" y no sabéis exactamente a qué se refiere, qué características lo definen o lo diferencian de un rosado "a secas".

Pues bien, la categoría "lágrima" o "de sangrado" define a aquellos rosados cuyo mosto se consigue sin prensar. Es decir, una vez despalillada y estrujada la uva, pasa a un depósito, en el cuál el mosto macera con sus pieles entre 8 y 24 horas, dependiendo del rosado que queramos obtener (a más tiempo macerando por ejemplo, más color, pero también más aromas, más cuerpo...). Una vez transcurrido este tiempo, los hollejos (las pieles) se separan por gravedad. Las pieles quedan en la parte superior del depósito y el mosto, que es más denso y por lo tanto pesa más (por el azúcar que tiene), queda al fondo. Es el momento de abrir el grifo del depósito y dejar que éste "sangre", es decir, que el mosto del rosado vaya cayendo simplemente por gravedad, sin que una prensa actúe para conseguir más mosto. 
A partir de este momento, el rosado "lágrima" se trata como cualquier otro rosado: pasa a fermentarse, sulfitarse, clarificarse, estabilizarse y por último, embotellarse. Es, sin lugar a dudas, el sistema con el que se obtiene una mayor calidad y también es el más caro, ya que al no prensarse, se consigue mucho menos mosto por kilo de uva.  Y dicho lo cual, quiero hablaros del último rosado lágrima que he catado, el de la bodega riojana Barón de Ley.

 

Barón de Ley Rosado Lágrima 2019

 

 

Elaborado mayoritariamente con unas viñas de uva garnachas con las que cuenta Barón de Ley en Mendavia, concretamente las que proceden de su Finca de los Almendros, es un vino que representa muy bien a esta uva, una opción maravillosa con un estupendo equilibro acidez-alcohol-fruta.

“Quiero transmitir la pureza de la garnacha en su expresión más fresca, haciendo un rosado con mucha tensión y untuosidad”. Así define Pablo Tascón, su enólogo, este vino. Para ello ha seleccionado las garnachas con las que cuenta esta bodega en un terreno en terraza a buena altitud. Las vendimia de manera temprana para compensar el grado alcohólico con la acidez y extrae de ellas sólo el corazón mediante su "sangrado". Un vino de un rosa muy pálido, siguiendo el estilo de los rosados de La Provenza, que como señala Tascón está “ al límite de color, serio en su filosofía y con una gran personalidad”.

Mis apuntes: De color rosa muy muy pálido, en nariz es súper fragante, con muchos aromas  a fresa, cereza, chupachups kojac, incluso violetas.  En boca tiene una muy buena acidez, lo que con un pequeño  amargor, hace que no resulte para nada empalagoso. Conjuga un sabor envolvente con mucha frescura, un gran peso de su fruta roja y equilibra perfectamente elegancia con cuerpo.  

Con qué me lo tomo: Un vino hecho  para disfrutar que lo mismo te arregla la hora del vermut que te acompaña en una comida primaveral.

Cuándo me lo tomo: Éste es su momento. Es el rosado ideal para los próximos meses de terraceo que nos esperan. 

 Cuánto cuesta: Unos 7 euros.

La B.S.O: Es un vino que da alegría de vivir, así que me apetece muchísimo tomarlo mientras escucho al grupo que más fácilmente consigue alegrarme el día, los Beach Boys.