Canarias y su universo particular: entre volcanes,vientos alíseos y uvas ancestrales

Lo de Canarias es de otro mundo. Y es que, cuando te asomas a estas, realmente, afortunadas islas, descubres todo un universo vitivinícola que, al más puro estilo darwinista, ha evolucionado al margen del resto, adaptándose a su particular geografía y climatología, y preservando variedades de uvas antiguas, algunas endémicas incluso.
Viñas prefiloxéricas (hasta aquí no pudo llegar el bichito), uvas locales, viñedos que van desde el nivel del mar hasta aquellos considerados los más altos de Europa, viñas cultivadas en hoyos de lapilli en Lanzarote (la tierra que dejó tras de sí la erupción del volcán), cordones trenzados en La Orotava...
Infinitas posibilidades y estilos marcados por el influjo del océano Atlántico y la personalidad de los vientos alíseos, que confieren una identidad singular a estos vinos que, como pocos, saben transmitir su paisaje de una manera pura y sincera.
De la mano de la Unión Española de Catadores (UEC) y con el mejor de los maestros, Antonio Candelas, viajamos por este universo particular a través de diez vinos, todos ellos premiados en los concursos Bacchus y Baco de la UEC (de los que formé parte como jurado), procedentes de 4 de las islas del archipiélago canario.
Os invito a compartir mochila y a descubrir un poco más de estos hijos del mar, viento y volcán.

Lanzarote, memoria del volcán
Lanzarote es la isla en la que más marcada está la identidad de su suelo, ya que el volcán transformó completamente la isla dejando una huella imborrable en sus tierras. Son terrenos cubiertos de lapilli, que los viticultores cultivan haciendo sus característicos hoyos y corralitos para protegerlos del viento. Catamos tres vinos lanzaroteños:
- Martinón Blanco Seco 2025. Elaborado con Malvasía Volcánica, que es un cruce entre la Malvasía aromática y la Marmajuelo, sus viñas se encuentran en Masdache, en el centro de la isla. Un estupendo representante de la variedad y de ese carácter salino, mineral,de tensión en boca, que es tan propio de esta uva y de esta isla.
- El Grifo Rosado de Lágrima 2026. Este rosado procede un viñedo asentado en suelos volcánicos y basálticos, de viñas de Listán Negro de entre 45 y 60 años. Vinificado como un blanco, combina esa fruta roja y herbáceos de la Listán Negro con los aromas azufrados del volcán, con una identidad súper canaria.
- Princesa Fayna Brut Nature 2019. Un espumoso elaborado por el método tradicional (el mismo que el cava y el champagne), con una uva que desapareció por la filoxera, la Diego. Su viñedo, situado en la ladera norte del volcán, a 386 metros de altitud, se encuentra en el entorno de la montaña Juan Bello. Son viñedos centenarios, prefiloxéricos, se vendimian como vendimia tardía. El resultado es un espumoso particular, que sigue la línea más fresca y vertical de estos vinos, y en el que apenas se nota su larga crianza de 30 meses sobre lías.
Tenerife, un juego de altitudes
Y es que en esta isla podemos encontrar viñedos desde casi la orilla del mar hasta los 1500 metros altitud. Pudimos catar cuatro vinos tinerfeños.
- Testamento Malvasía Aromática Dry 2025. Perteneciente a la cooperativa Cumbres de Abona, acoge a 1500 viticultores que cultiban cerca de 800 has de viñedo. Esta Malvasía Aromática procede de las viñas de Arico, situadas en el sur y sureste de la isla y es un blanco de corte sencillo, muy aromático y equilibrado.
- Pagos de Reverón Blanco Seco 2025. Elaborado con Listán Blanco, de los viñedos de Vilaflor con los que cuenta la bodega, situados sobre los 1.300 metros de altitud, destacan sus aromas a manzanilla y fruta blanca en una nariz algo tímida y una boca construida en torno a una parte tánica que lo arma.
- 4 Lías 2023. Situado en Tegueste, es un Listán Blanco y procede de viñas sobre los 850 metros de altitud. Lo más curioso de él es que sus lías proceden de viñedos de otras islas , plantados con Gual, Albillo Criollo, Vijariego, Baboso o Verdello, por lo que su DO es Islas Canarias. Cuenta con una crianza de 8 meses sobre esas lías. Un vino con una cierta complejidad y evolución.
- El Ancón Tinto Joven 2025. Uno de los tintos más conocidos de la DO Tacoronte-Acentejo, este estupendo macerado carbónico de Listán Negro procede de una viña singular, conducida en rastras (apoyada en horquetas). Es una explosión de fruta, herbáceos y florales, y con ese deje volcánico en boca tan característicos y que tanto me gustan. Jugoso, mineral, crujiente... una delicia.
La Gomera y El Hierro
La isla de La Gomera cuenta con una variedad de uva endémica, la Forastera Gomera, que únicamente se cultiva aquí. Con ella Montoro elabora un Blanco, Montoro Blanco Barrica 2024 realmente muy especial. Me gustó su nariz, muy interesante, con las notas de sus lías muy presentes, en forma de hierbas de tocador, hierbas infusionadas, hinojo, anises... En boca está espectacular, siendo salino, sápido,intenso, largo y muy bien estructurado.
Por otro lado, de la isla de El Hierro catamos dos vinos:
- Mirador de Adra- 7 Marías 2025. Es un coupage de diversas uvas locales, como Verijadiego, Verdello de El Hierro, Uval y Baboso. Es un blanco muy personal, con una nariz madura y una boca mineral y salina muy atractiva.
- Viña Frontera Varietales Tinto 2022. Procede de la cooperativa de la isla, que abarca el 95% de la producción de la DO El Hierro. Al ser un 2022 ya contaba con una fruta algo cansada, mostrando ese lado de hoja seca, té negro, guindas y flores azules marchitas. La boca cuenta con una buena acidez y estructura.
Mis favoritos




- La pura esencia canaria de la Malvasía Volcánica de Martinón.
- Lo que quiero de un maceración carbónica de Listán Negro lo encuentro en El Ancón.
- Me siento como en casa con esta Forastera Gomera de Montoro.
- Esta madurez me gusta. Personalidad a raudales en 7 Marías.
