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Tares P3 2012 o cómo es un vino prefiloxérico

Seguro que más de una y de dos veces, hablando con algún "freak" del vino, os han mencionado la filoxera, esa plaga que asoló el viñedo europeo y que transformó las vides para siempre. Bien, pues la filoxera, que no es otra cosa que un insecto que ataca las raíces de la planta, no pudo atacar todos los viñedos. Hubo algunas viñas, contadas supervivientes a lo largo y ancho de nuestra geografía, que gracias al terreno en el que estaban plantadas (la arena, por ejemplo), al frío (que no les gusta a estos bichitos) o simplemente a su aislamiento geográfico (islas, zonas protegidas entre grandes montañas) sobrevivieron y permanecieron con su carga genética primigenia y su pie "franco" (sin injerto americano, que fue la solución a esta plaga, ya que las raíces americanas son más fuertes y no mueren las viñas aunque sean atacadas) hasta nuestros días. Son los viñedos prefiloxéricos y dan vinos como éste: un Bierzo espectacular que resume la elegancia, finura y carácter de unas viñas centenarias.  

 

 

Así lucen las viejísimas vides del Pago número 3 de la Viña de San Carlos, la viña que da nombre a este especialísimo tinto de guarda, con el que Tares se adelantó, hace casi veinte años, a la zonificación del Bierzo, creando el que fue el primer vino de parcela de esta Denominación de Origen. 

 

Como nos comenta Rafa Somonte, su enólogo, “P3 siempre ha sido un adelantado a su tiempo. Crear un vino de finca y de larga guarda hace 20 años en El Bierzo, fue una apuesta realmente ambiciosa para la época”.

 

P3 recoge así, la esencia de poco más de media hectárea de ancianas viñas prefiloxéricas, que han permanecido vivas gracias al esfuerzo de esta bodega por mantener el legado vitivinícola de la zona, ya que, en otras circunstancias, lo más normal es que los viticultores locales las hubieran arrancado hace tiempo,  dada su escasa producción.

 

Pero aquí las tenemos, retorcidas y bellas, una joya en cada grano de mencía, con las que elaborar las escasas 1.500 botellas que se han conseguido de esta cosecha 2012. Sí, 2012.

 

Y es que casi 8 años han tenido que pasar para que el vino viera la luz. Un tinto de largo recorrido, de guarda, que engloba toda la personalidad, elegancia y también paciencia, de estas tierras bercianas. 

 

 

Tinto Tares P3 2012. 100% Mencía.

Do Bierzo. B. Dominio de Tares.

 

Elaborado con viñas prefiloxéricas de mencía, la reina del Bierzo, con más de cien años de existencia,  fue vendimiado racimo a racimo de manera manual, para pasar un total de 16 meses en barrica de roble francés y 24 meses en botella. 

 

Mis apuntes de cata: Cuando te encuentras con un vino-joya como éste, una no sabe qué decir, o no deja de decir cosas. No voy a hablar de los aromas a fruta madura, de esas otras notas que los catadores vinculamos con el terruño o de aquellas que nos llevan a la bondad de su crianza. Porque eso, aquí, se queda corto. Quiero destacar, por el contrario, la sensación de encontrarte ante un vino adulto, equilibrado, intenso, que sabe darlo todo sorbo a sorbo y en su justa medida. Un vino que va creciendo en la copa, dosificando sus bondades, y que te deja la sensación de encontrarte ante un tinto muy especial. Porque la edad, señores, en las viñas, si se han mimado como éstas, trae estas cositas, esa armonía, esa serenidad...

 

Cuándo tomarlo: Desde ya hasta como poco, diez años. 

 

Cuánto cuesta: Sobre los 50 euros. 

 

Con qué me lo tomo: Hay que acompañarlo de platos hechos al chup chup. Ideal con una caldereta de cordero, un guiso de caza, o un plato de legumbres.  Pero vamos, yo la botella me la terminé, mano a mano con mi marido, mientras leíamos y charlábamos, y dejábamos que P3 terminara de contar sus historias. Con más de 100 años a sus espaldas, tenía unas cuántas. 

 

La Banda Sonora: Esa elegancia, ese saber hacer, pero al tiempo esa potencia bien contenida, ese poderío, me llevan a tomarlo con seguramente, mi pieza favorita de Schubert, La Muerte y la Doncella